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1905 - Pruebas del Telekino de Torres Quevedo

En Marzo de 1905, en la cancha del frontón de Beti-Jai en Madrid, Leonardo Torres Quevedo realizó los primeros ensayos públicos, utilizando un triciclo para tal fin. La crónica fue recogida por Boletín Industrial (“El Telekino del Sr. Torres Quevedo”. Boletín industrial, órgano oficial de la Asociación de Ingenieros Industriales, 5 de Abril de 1905, Madrid.), que realizó las siguientes apreciaciones:

Ya tienen noticia nuestros lectores de este curiosísimo invento, que está llamado a ser un éxito universal para su autor, tan pronto como experiencias y perfeccionamientos próximos lo hagan absolutamente práctico. Durante una de las últimas tardes de Marzo pasado, el Sr. Torres Quevedo tuvo la amabilidad de verificar unas interesantes pruebas de su invento ante los profesores de la Escuela de Ingenieros Industriales y la mayor parte de los alumnos que cursan la misma en los últimos años de carrera.p>

No podemos por hoy dar detallada noticia a nuestros lectores de lo que es el invento, pero la muchísima amabilidad con que el ilustrado inventor se nos ha ofrecido nos hace concebir la esperanza de que muy pronto podremos ampliar nuestra información y hacerla más técnica que ahora.

Aún a riesgo de decir algo ya sabido, indicaremos que esta invención tiene por objeto transmitir órdenes a distancia y hacer que esas órdenes sean ejecutadas por un aparato capaz de imprimir el movimiento dispuesto a un vehículo, un tren, un buque, etc.

 

El Telekino en el Beti-Jai

El Telekino en el Frontón Beti-Jai. Revista "La Ilustración Española" (1905)

Fuente: www.torresquevedo.org

 

(…) Repetimos que hemos de procurarnos los antecedentes y, a ser posible, dibujos, que el Sr. Torres Quevedo tenga a bien proporcionarnos para que el Boletín Industrial honre con su publicación y nuestros compañeros formen cabal concepto de tan utilísimo invento.

Lo que sí podemos añadir es que los que tuvimos la satisfacción de presenciar las pruebas del Beti-Jai quedamos admirados de la inconsciente y puntual obediencia del aparato, que retrocedía, adelantaba, paraba o se ponía en marcha a derecha o izquierda según las órdenes que previamente nos anunciaba su inventor.

Y no sólo somos nosotros los admirados, sino que los sabios miembros del laboratorio de la Soborna han admirado también la utilísima y muy curiosa aplicación que ha hecho el Sr. Torres Quevedo de las ondas hertzianas. Mucho agradecemos al distinguidísimo Ingeniero sus atenciones para con nosotros y mucho le deseamos que el éxito corone sus esfuerzos y que a nuestro modesto aplauso y nuestra simpatía por su obra se unan las simpatías y los aplausos del mundo entero.

Fuente: El Telekino de Leonardo Torres Quevedo. María Elena Andrés Hernández. ETS. De Ingenieros de Telecomunicación (Universidad de Valladolid)