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2006 - Montserrat Corulla

“Yo como todos los días con Gallardón y aquí se construirá un hotel de lujo”. Montserrat Corulla, ahora detenida en la cárcel de Alhaurín de la Torre por su presunta implicación en la corrupción de Marbella, dejó boquiabiertos a sus contertulios. Corría la primera semana de octubre de 2005 y dos arquitectos acompañaban a la abogada durante una visita concertada para inspeccionar el estado de conservación del Beti-Jai, un viejo frontón situado en la zona más cara de Madrid (...)

Fue ella quien contrató al arquitecto Rafael Moneo para que realizara un anteproyecto -registrado ante la Gerencia de Urbanismo- con el que se pretendía transformar el viejo frontón en un hotel de lujo, incorporando algunas instalaciones deportivas para salvar la cara ante el Ayuntamiento, ya que se trata de un edificio que cuenta con el máximo nivel de protección. No lo consiguió.

Corulla habló con otros arquitectos y tampoco logró que le presentaran un nuevo proyecto capaz de vencer las reticencias municipales. Incluso se llegó a diseñar uno que incorporaba un palacete en lo alto del frontón, una verdadera joya del arte deportivo. Beti-Jai fue construido en 1893 por el arquitecto Joaquín Rucoba, autor del Teatro Arriaga de Bilbao y de la plaza de toros de Málaga.

El Ayuntamiento –que en todo el expediente ha actuado de forma neutral- tuvo que aplicar una normativa aprobada deprisa y corriendo por la Asamblea de Madrid encaminada a salvar el frontón sin cambiarlo de uso. La proposición no de ley, aprobada por unanimidad a instancias del diputado socialista Antonio Chazarra, obligaba a destinar las instalaciones a “usos compatibles con sus características y su valor estético”. Las amenazas de Corulla no habían surtido efecto. Pero lo que sorprendía es que ella actuara como abogada de unos propietarios que, a priori, no tenían nada que ver con los dueños de los palacios de Villagonzalo y Ángel de Tepa.

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Aguirene, su actual propietario

El edificio es hoy 100% propiedad de Aguirene, una sociedad cuyo administrador único es Agustín Aguirre Iguiniz, con sede social en San Sebastián. Aguirene es el resultado de la fusión, en noviembre de 2004, de dos sociedades instrumentales, Desarrollo Beti-Jai S.L. y Nuevo Beti-Jai, cuyos patrimonios pasaron a formar parte de la nueva propietaria del frontón. Los accionistas de Aguirene son las sociedades Proinsa Desarrollo Siglo XXI y Baltz Berri.

Proinsa está domiciliada en la plaza de Marugame número 4, de San Sebastián; exactamente la misma dirección que Aguirene, por lo que puede entenderse que se trata de la misma sociedad aunque con nombres distintos.

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Fuente: Diario El Confidencial (07-04-2006)

 

Foto QUE

Rebajar la protección

La lenta agonía del Beti-Jai seguía su curso hasta que el pasado mes de noviembre la Comisión de Patrimonio del Colegio de Arquitectos de Madrid denunció que el edificio estaba a punto de ser convertido en un hotel. La sociedad propietaria del inmueble se proponía edificar una nueva construcción, cuyo anteproyecto había sido diseñado por Rafael Moneo, que mantendría algunos elementos del trazado original pero donde la faceta deportiva y el juego de pelota tendrían una función anecdótica.

El hundimiento de la ‘Capilla Sixtina’ del frontón, según los titulares más entusiastas, parecía consumado. Los principales beneficiarios: un grupo vasco, con sedes en San Sebastián y Pamplona, que lo había comprado en 1998 a PSA Citroën por entre 385 y 500 millones de pesetas. El único escollo residía en lograr el visto bueno del Ayuntamiento, que debería rebajar la protección del edificio para autorizar el diseño de Moneo. Fue entonces cuando el Beti-Jai devino en amago de trifulca política, pues el PSOE enarboló la bandera de su defensa, y tanto en el Ayuntamiento como en la Comunidad presentó iniciativas para salvar el edificio preservando sus usos deportivos. Así, el 13 de febrero, la Asamblea de Madrid aprobó por asentimiento una iniciativa del grupo socialista, enmendada por el grupo popular, por la que “insta al Consejo de Gobierno a apoyar la restauración y conservación del frontón Beti-Jai (...) y destinarlo a usos que sean compatibles con su valor estético”. Mientras, el Ayuntamiento denegó la descatalogación del edificio, requisito previo a la construcción del hotel. Pero en el pleno del 31 de enero decidió “no aprobar [con 27 votos en contra de los concejales del grupo popular] la proposición, presentada por el Grupo Municipal Socialista, interesando que se inicien los trámites para adquirir el antiguo frontón Beti-Jai, asegurando que tenga un uso público y que se garantice la protección del edificio como Bien de Interés Cultural”. Es decir, ambas instituciones se comprometieron a lo obvio -defender la protección de un edificio protegido- y no se ‘arriesgaron’, como muestra la negativa del Ayuntamiento, a expropiar el edificio para hacer efectiva tal protección.

En el río revuelto de este juego de pelota, el senador del PNV Iñaki Anasagasti también hizo su aportación, y en su blog afirmaba: “Yo, si tuviera presupuesto, me hacía con este solar y lo ponía a valer con el nombre de ‘Beti-Jai’, la ikurriña en lo más alto y las puertas abiertas a todo el mundo demostrando que somos gente hospitalaria, bulliciosa y con marcha, y convertía el antiguo Beti-Jai en un auténtico horno. ¿Por qué no? ¿Alguien se anima?”.

La trama marbellí

Intereses especulativos, arquitectos de prestigio, controversia política, vindicaciones nacionalistas... en apenas medio año el último frontón de Madrid se había convertido en un campo de batalla de interés múltiple. Sin embargo, le faltaba el ingrediente grotesco.

Montserrat Corulla, que en la actualidad permanece en prisión incondicional en la cárcel de Alhaurín de la Torre acusada de ser uno de los testaferros del asesor de urbanismo de Marbella Juan Antonio Roca, cierra el círculo del Beti-Jai. Según informa Carlos Sánchez en elconfidencial.com, Corulla actuó ante el Ayuntamiento como abogada de la empresa Aguirene, propietaria única del edificio tras la fusión de dos sociedades instrumentales. Su misión no era distinta a la que había ejercido con éxito en otras ocasiones, haciendo valer su influencia ante la Gerencia de Urbanismo: lograr los permisos oportunos para ‘rehabilitar’ edificios amenazados de ruina. Sin embargo, la protección formal del Beti-Jai complicó la operación.

En la actualidad, el Ayuntamiento de Madrid tramita por la vía del convenio la posible compra del inmueble. La incógnita reside ahora en saber quién y cuándo se apuntará el tanto de recuperar ‘el único frontón de estilo neomudéjar del mundo’, que hoy sólo parece un monumento al abandono.

Fuente: Periódico Diagonal (30-05-2006)