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En respuesta a las declaraciones de Eneko Goia, alcalde de Donostia, sobre el Frontón Beti-Jai (CARTA al DIRECTOR de El Diario Vasco)

En relación a las recientes declaraciones a El Diario Vasco de Eneko Goia -alcalde de Donostia- sobre el frontón Beti-Jai de Madrid hemos decidido responder a través de la sección "Cartas al Director". Os adjuntamos a continuación el contenido de nuestra carta, así como las noticias publicadas al respecto en El Diario Vasco durante la semana.

 

Agadecemos a la asociación Áncora el habernos remitido la información al respecto y mostramos nuestro apoyo en su defensa del edificio de Bellas Artes así como del patrimonio histórico de Donostia.

 

   

Fuente: «Está en nuestras previsiones peatonalizar la calle Garibay» (03/10/2019)

 

   

Fuente: El Icomos planteó a Goia la expropiación (05/10/2019)

 

En este sentido, ha puesto como ejemplo el caso del frontón Beti Jai de Madrid, cuya expropiación municipal «se previó inicialmente en 6 millones de euros» pero «el Ayuntamiento ha tenido que acabar desembolsando 36 por una sentencia del Tribunal Supremo».

 

«A ese tipo de situación nos exponemos y hay que decirlo», ha concluido Goia.

Fuente: Goia recalca que un acuerdo para el Bellas Artes sería lo mejor para Donostia (08/10/2019)

 

   

Fuente: Goia critica a quienes «hablan del Bellas desde la irresponsabilidad» (09/10/2019)

 

CARTA AL DIRECTOR

Estimado Sr. D. José Gabriel Mujika.

 

Los miembros de la Plataforma Salvemos el Frontón Beti-Jai, que desde hace más de una década defiende la recuperación del inmueble, observamos con sorpresa que sea precisamente el alcalde de San Sebastián quién más cuestione los pasos dados por el Ayuntamiento madrileño para recuperarlo.

 

Lo primero, porque el Frontón Beti-Jai es descendiente directo de su homónimo donostiarra diseñado por el arquitecto vasco José Goicoa, que lo fue municipal de San Sebastián. De hecho, los primeros planos presentados por el arquitecto cántabro Joaquín Rucoba para obtener la licencia de construcción se limitaban a adaptar el diseño del frontón easoense al nuevo solar, incluso en los detalles decorativos clasicistas que sólo más tarde se convirtieron al estilo árabe que lo caracteriza. Por tanto, puede decirse que el Beti-Jai nos permite hacernos una idea aproximada del aspecto que ofrecía su desaparecido precedente guipuzcoano, pieza capital del patrimonio donostiarra que ahora –casi- puede admirarse recuperada en Madrid.

 

En segundo lugar, si el Ayuntamiento de Madrid hubiese apostado desde un principio por hacerse con el inmueble, como era pertinente por sus valores culturales y patrimoniales reconocidos ya desde los años setenta del pasado siglo, podría haberlo adquirido a un coste mucho menor del que finalmente pagó en el torpe proceso de expropiación, pues en tres décadas cambió de propietario a un precio muy inferior al finalmente abonado. Aun así su rentabilidad económica está asegurada, pues es un escenario que puede acoger innumerables eventos de pago además de los partidos de pelota; sin contar el valor patrimonial de recuperar un monumento único en el mundo, que además puede acoger espectáculos culturales de todo tipo: teatro, conciertos, cine, ferias, etc.

 

En tercer lugar, si el Frontón Beti-Jai aún no tiene un uso definido no es porque el consistorio madrileño no sepa qué hacer con él, sino porque no ha decidido cómo quiere hacerlo, ya que al estar asegurada su rentabilidad futura tiene muchos pretendientes. De hecho, el Plan Parcial municipal anulado por los tribunales estaba diseñado para otorgar su explotación a un concesionario privado, que además de pagar el correspondiente canon se haría cargo de terminar la rehabilitación del inmueble (incluida una costosa e inadecuada cubierta sobre la cancha), lo que indica cuánto dinero puede llegar a generar.

 

En suma, que utilizar el Frontón Beti-Jai como un ejemplo de mala praxis municipal no tiene ningún sentido, pues se trata de una inversión de futuro, que con una gestión adecuada puede proporcionar réditos económicos, pero también –y sobre todo- deportivos, culturales, turísticos y ciudadanos, que son a los que deben aspirar prioritariamente las autoridades municipales, y que en cualquier caso serán muy superiores a los costes de inversión necesarios.

 

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